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El grupo operativo Agroclim-Olive, liderado por CITOLIVA y coordinado técnicamente por la Universidad de Córdoba (UCO), está finalizando su investigación tras dos años de trabajo, situando al olivar andaluz a la vanguardia de la innovación agronómica. Este consorcio, integrado también por BALAM Agriculture y COAG Jaén, ha centrado sus esfuerzos en identificar nuevas variedades de olivo, analizar su adaptación ambiental y desarrollar estrategias para mitigar los efectos del cambio climático y las enfermedades emergentes.
Cuatro nuevas variedades de olivo identificadas en Jaén
Uno de los principales hallazgos del proyecto ha sido la identificación de cuatro posibles nuevas variedades de olivo en la provincia de Jaén. A través del trabajo conjunto de la Unidad de Identificación Varietal de Olivo y el Banco de Germoplasma Mundial de Olivo (BGMO-UCO), junto a COAG Jaén y la empresa Biogeos, se recolectaron y analizaron genéticamente muestras de olivos no catalogados, muchos de ellos centenarios o procedentes de olivares abandonados.
Dos de estas variedades han sido halladas en distintas zonas de cultivo, lo que sugiere una propagación tradicional por agricultores. Actualmente, estos genotipos se encuentran conservados y en proceso de caracterización en el BGMO-UCO, con vistas a su posible incorporación en nuevas plantaciones.
100 variedades en estudio
El proyecto también ha analizado la distribución y adaptabilidad de más de 100 variedades tradicionales de olivo en Andalucía, utilizando herramientas de geoinformación. Los resultados han revelado la extraordinaria capacidad del olivo cultivado para desarrollarse en diversos climas y tipos de suelo, excepto en altitudes superiores a los 2.750 metros.
Algunas variedades, como ‘Lechín de Granada’, han demostrado gran adaptabilidad desde el nivel del mar hasta zonas de alta montaña, mientras que otras, como ‘Caballo’ y ‘Torcio de Huelma’, se restringen a climas más fríos. Por otro lado, el acebuche (Olea europaea var. sylvestris) muestra una distribución más limitada, prefiriendo zonas húmedas y evitando altitudes extremas. Estos datos proporcionan información clave para la selección varietal en función de las condiciones climáticas.
Nuevas estrategias contra la antracnosis
La investigación ha avanzado también en la lucha contra la antracnosis, una de las enfermedades más graves del fruto del olivo, causada por hongos del género Colletotrichum. Investigadores de la UCO y la empresa BALAM han evaluado tratamientos basados en inductores de resistencia, como el ácido salicílico y el ácido dipicolínico, en las variedades ‘Arbequina’ y ‘Arbosana’.
Los resultados muestran que el ácido salicílico ha reducido la incidencia de la enfermedad, aunque con variaciones según la variedad. Sin embargo, el ácido dipicolínico, a pesar de su eficacia en laboratorio, ha mostrado efectos fitotóxicos en condiciones de campo.
Además, se han identificado variedades con resistencia natural moderada a la antracnosis, como ‘Arbequina’, ‘Brunela’ y ‘Luna’, y una resistencia elevada en ‘Sikitita-2’. Estos hallazgos permitirán diseñar estrategias de control sostenible para mejorar la sanidad del olivar.
Resiliencia frente a la salinidad
El proyecto ha llevado a cabo ensayos en el Valle del Guadalquivir en plantaciones de alta densidad para evaluar la tolerancia de seis variedades de olivo frente a la salinidad del suelo, un problema creciente debido al cambio climático. Los resultados han revelado diferencias significativas entre variedades, identificando algunas con mayor capacidad de adaptación a condiciones salinas.
Estos avances son fundamentales para garantizar la sostenibilidad del olivar en suelos con problemas de salinidad, permitiendo a los agricultores seleccionar variedades más resilientes.
Financiación y colaboración
El proyecto Agroclim-Olive ha sido financiado por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) a través del Programa de Desarrollo Rural de Andalucía 2014-2022 y la Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural. Gracias a esta iniciativa, el sector olivícola andaluz dispone de herramientas innovadoras para afrontar los retos del cambio climático y garantizar su competitividad futura.